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Cuaderno registra mi pensamiento en torno a temáticas de diverso género, pero fundamentalmente en torno a la filosofía, el arte, la cultura y la psicología, aunque, como dijo alguna vez un gran filósofo "nada de lo humano me es ajeno"

lunes, octubre 02, 2017



Cada vez que alguien quiere convencerme de que existe alguna cualidad en el hombre que lo distingue de los animales me resisto a aceptarlo. Muchos sostienen que aquello que nos distingue es la inteligencia. Pero no lo acepto porque nos diferenciamos en cuestión de grado, nada más. Hay especies que tienen cultura como nosotros, hay especies que emplean herramientas, todas las especies disponen de alguna forma de lenguaje (hasta los árboles se comunican a través de señales químicas), hay especies que poseen un alto grado de abstracción siendo capaces, no sólo de manejar conceptos sino símbolos. La inteligencia que poseemos sólo se diferencia de la de las especies inferiores en grado. Pero sí hay algo que puede ser sólo humano: el deseo.

Todas las especies poseen apetencias y necesidades que satisfacer, pero el deseo es un componente humano y sólo humano. Claro, puedo equivocarme, pero no es posible concebir el deseo en las especies inferiores, pues parecen actuar sólo bajo el signo de la necesidad. Pero el deseo humano no tiene objeto. Algunos filósofos y psicoanalistas franceses apoyados en la “Fenomenología del Espíritu” de Hegel han sostenido cosas como que: el deseo es el deseo de ser deseado. En la obra de Hegel hay un capítulo que trata sobre la dialéctica del amo y el esclavo, donde se transmite la idea de que el amo está preso del esclavo porque lo necesita para ser reconocido en su ser. Sin duda que la energía que alimenta todo deseo nace del narcisismo o de la necesidad de ser reconocido. Sin embargo, este componente de búsqueda de reconocimiento no explica la naturaleza completa del deseo. Otra idea manejada por los psicoanalistas lacanianos es la de que el deseo no tiene objeto. Esta idea sí me parece más acertada, porque creo que todos la hemos vivido de alguna manera. Hemos perseguido algo que deseamos, pero al alcanzarlo descubrimos que no nos llena tal como habíamos anticipado. Posiblemente ni siquiera hayamos anticipado algo. Perseguimos algo sin saber porqué, sólo necesitamos hacerlo. El camino se vuelve más importante que la meta. Pero además, el deseo mantiene esclavizadas a las personas de forma tal que la razón queda completamente anulada. Tenemos dos ejemplos concretos, uno de hace cerca de un año y otro de hace un día. El Brexit en el Reino Unido y el Referéndum independentista catalán. El Brexit es uno de los mayores errores políticos del Reino Unido, no hay forma de explicar qué movió a esa gente a votarlo, al punto de que ahora no saben como llevarlo adelante. Pero un fuerte deseo nacionalista los llevó a embarcarse en el peor error histórico de sus vidas. Lo mismo pasa con el independentismo catalán, el nacionalismo exacerbado los empuja en una dirección, que alcanzada los conduciría al peor escenario posible para ellos. Pero el deseo ha tomado el control sobre esta gente y nada puede detenerlo, es más, tratar de detenerlo sólo lo fortalecería.

Pero así actúa el deseo en el hombre. Los hindúes persiguen la extinción del deseo considerándolo el culpable de todos los males de la humanidad. Pero sin deseo, morimos. Lo podemos apreciar en los grandes maestros hindúes, que parecen estar muertos en vida. Claro, algunos dicen experimentar una intensa felicidad fruto de la autorrealización. Pero creo que una felicidad vacía es un sinsentido.  Pero sí, las religiones nacidas en la India buscan la extinción del deseo y la muerte para detener la rueda de las reencarnaciones. Los hindúes no la han tenido fácil en su historia, que buscaran alguna forma de escapar de la vida puede entenderse. Curiosamente, sólo es posible perseguir algo así cuando el deseo se engancha en la idea de la muerte del deseo.

El deseo en esencia no tiene objeto, pero tratará de engancharse en objetos razonables. Cuando alguien persigue el dinero no decimos que el deseo lo mueve sino que es alguien ambicioso. El amor es, muchas veces, deseo concentrado.

Cuando el deseo se engancha a cosas reales, puede extinguirse al alcanzar aquello que busca y quedar en evidencia la esencia del deseo, en estos casos comienza a debilitarse al llenarse de realismo. Pero algunos han encontrado una forma de mantener el deseo vivo por siempre, la formula es muy sencilla: engancharlo a objetos fuera de este mundo. El gran éxito de las religiones pasa por haber encontrado la forma de enganchar el deseo en cosas fuera de este mundo, al resultar inalcanzables el deseo no puede sufrir el desgaste de la realidad.

¿Por qué la naturaleza ha puesto el deseo en nosotros? Porque sin éste la humanidad entera podía desaparecer. La mayor inteligencia nos brindó una ventaja adaptativa, pero también un terrible problema: la conciencia de nosotros mismos. Algunas especies inferiores poseen también autoconciencia, hasta pueden reconocerse en un espejo, pero en el hombre es demasiado aguda. Esto acarrea un gran problema. Camus, el filósofo existencialista dijo alguna vez que el verdadero y único problema de la filosofía era el de decidir si debíamos seguir vivos o suicidarnos. Posiblemente el pueblo que más ha desarrollado la mente parece haber sido el hindú, y justo ellos con esa gran autoconciencia o despertar, son los que defienden el morir en vida extinguiendo el deseo.

La autoconciencia puede resultar muy dolorosa, porque al despertar de las falsas ilusiones que sostienen la vida de la mayoría de las personas, se cae en un nihilismo difícil de sobrellevar. Posiblemente el número de suicidios en personas inteligentes sea muy elevado. Es más, muchos grandes filósofos han muerto así. Especialmente en Francia, la cuna del existencialismo.

Es un hecho comprobado de que la inteligencia no abunda en este mundo. Habría que preguntarse el motivo. Poseemos un grado de inteligencia tecnológico que nos permite adaptarnos mejor que el resto de las especies, al punto de habernos convertido en una plaga planetaria, sin embargo, como lo hemos visto en los ejemplos que he puesto de nacionalismo extremo, la irracionalidad domina al hombre. Es que si no fuera así, podríamos terminar suicidándonos como parecen querer los viejos hindúes. Si no existiera el deseo para arrancarnos de nosotros mismos y engancharnos en objetivos externos, muchos de ellos colectivos, no nos moveríamos por nada.

Cuando un grupo de personas están dominadas por un deseo se vuelven completamente irracionales. Lo vemos en los fundamentalismos religiosos y políticos de todo tipo. Las personas inteligentes con capacidad para pensar por sí mismos, quedan excluidos de estos movimientos y de casi todo. Pensar por uno mismo implica hacerlo en contra del grupo, que generalmente sostiene principios irracionales como fundamento. A veces son buenos estos principios, pero ello no quita que sean irracionales en su esencia. La democracia parece ser un principio bueno, pero consiste en un sistema de gobierno donde los menos inteligentes determinan el futuro de los pueblos. No voy a decir que haya que acabar con la democracia, pero como puedo pensar por mi mismo y me importa poco cómo caigan mis palabras, sí me atrevo a decir que hay que mejorarla de alguna manera, una de las mejores formas de hacerlo es con una excelente educación y, enseñando a pensar por uno mismo en lugar de adoctrinar, como ocurre en países con fuerte tendencia nacionalista.

En fin, creo que la naturaleza nos dio inteligencia para sobrevivir, pero como se le fue la mano nos dio el deseo para neutralizarla. Siempre que nos encontremos bajo el dominio del deseo podemos estar seguros de que nuestra inteligencia estará bloqueada. Pero sin deseo, podemos terminar muertos en vida. Encontrar el justo equilibrio resulta muy difícil, lo que explica el dolor de vivir de tantas personas.



El problema de aprender de la experiencia es que con cada aprendizaje se muere un poco.

domingo, septiembre 03, 2017



Todos hemos pasado por la experiencia de que aquello que creemos que le da sostén a nuestra vida se derrumba como un castillo de naipes. Claro, luego de un tiempo y superado el duelo levantaremos otro, pero esta vez, si somos medianamente inteligentes, lo haremos con la conciencia de que estamos levantando otro castillo de naipes. Luego de dos o tres derrumbamientos, aceptamos en el fondo de nuestro ser, que la realidad es ilusoria, que aquello que consideramos importante, lo es sólo para darnos importancia a nosotros mismos. Perseguimos grandes causas para valorar nuestros actos y darnos importancia. Lo vemos claramente en los jóvenes, aferrándose a grandes causas humanitarias para sentir que lo que hacen es importante, y si lo que hacen es valioso, ellos también lo serán.

Este impulso jamás muere del todo, pero con la edad, se relativiza. Pero aún así, se mantiene para darnos sustento. La famosa “autorrealización”, no consiste en otra cosa que hacer algo que consideramos de valor. Sostenemos la falsa creencia de que nuestra “obra” nos define, y si llegamos a dejar algo de valor, nosotros seremos valiosos. El componente “narcisista” de la personalidad es necesario para darle sostén a la vida de las personas, sin esta energía no habría obra, no habría cultura, no habría nada.

Pero cuando tomas conciencia de este proceso y, junto a éste, dejan de importarte las personas, cuando no te importa qué puedan pensar de ti y sientes que te gustaría vivir en una isla alejado de todo el mundo, cuesta frenar a los vientos que puedan derrumbar tu castillo de naipes.

Mucha gente lo hace, gente que puede hacerlo, claro. Y para hacerlo se necesita no estar preocupado por el dinero. Si la gente no te importa, si lo que piensen de ti menos, y si además, no necesitas a nadie porque eres independiente, deberás encontrar un lugar para vivir donde no hayan vientos fuertes.

Es como vivir sabiendo que se está algo muerto, pero sin importarte ello. Hace unos días vi en un periodístico entrevistar a un político famoso, pero ya algo retirado de la política. Debe tener unos 75 años o más. Se lo veía bien de salud, sin embargo, en un momento va a decir algo como: “si me da el tiempo de vida podré presenciar tal cosa”. Pero interrumpe su frase a la mitad para agregar, que si se le terminara el tiempo no lo consideraría algo tan nefasto, todo lo contrario. Claramente se percibía un deseo, nada oculto, de poder descansar.

Las personas menos inteligentes pueden mantener por más tiempos las falsas ilusiones, todas lo son. Son los eternos jóvenes, son los que dicen tonteras del tipo: si te sientes joven lo eres. Lo vemos en esos artistas que cuando comienzan a aparecer las primeras arrugas comienzan con las cirugías plásticas. Ayer leí una nota donde se contaba que Sean Connery había reaparecido en un evento deportivo (como espectador, claro). Vi la foto, está muy viejo, tiene 87 años y le cuesta caminar, un amigo lo acompaña y lo ayuda a moverse. Este hombre supo cuando retirarse. No resulta infrecuente que los artistas ingleses acepten que tienen fecha de caducidad, y que se retiren a tiempo. Los norteamericanos no, Silvester Stallone sigue boxeando con su Rocky y seguirá haciéndolo hasta los 100 años. Claro, dirán, pero si su cuerpo le da, es excelente que lo haga. Pero no pasa por ahí la cosa, pasa porque una persona de 70 años persigue lo mismo que cuando tenía 18. Una cosa es sentir que se tiene energía, otra muy distinta querer a los 70 lo que se quería a los 18. Quedarse congelado en el tiempo no es bueno. Pero en fin, si alguien quiere y puede, que lo haga, mientras su castillo de naipes resista, da lo mismo.

domingo, julio 16, 2017



Las emociones crean nuestra realidad.

sábado, junio 24, 2017



Mirando hacia el pasado lo que ha sido Cuaderno creo que el hilo conductor de la mayoría de los artículos ha sido el de denunciar falsas creencias fruto de la incapacidad de las personas de pensar por sí mismas. Muchas veces he dicho que el mundo está como está, no porque hayan unos malos responsables de ello, sino que la causa se encuentra en las mismas personas que, cuando actúan en grupo parece que siempre se equivocan. He dicho también alguna vez que para pensar por uno mismo es necesario hacerlo contra los grupos en los que nos encontramos. Pensar por uno mismo es casi siempre hacerlo en contra de los demás y romper con los lugares comunes.

Un grupo se caracteriza por poseer una identidad que le da sentido, lo que implica un pensamiento unitario aceptado por la mayoría, porque quien lo cuestione (salvo que sea el líder) pierde la razón de continuar en el mismo. Todo gran grupo siempre se ha caracterizado por negar la libertad de pensamiento, porque ejercerla pone en riesgo la existencia del mismo. Los grupos religiosos la tienen fácil con el recurso a la fe, donde se debe aceptar el dogma y punto, sino, serán excomulgados. Cuestionar el dogma implica perder la fe, y perder la fe se castiga con la expulsión del paraíso.

Pero esto que ocurre en los grupos religiosos ocurre en casi todos los grupos. Sólo el líder puede interpretar los dictados de Dios e incentivar algunos cambios de dirección, que siempre lo beneficiará a él. Se habrán dado cuenta del sarcasmo, supongo. Pero es ley que toda dirección marcada por los líderes curiosamente los benefician primero a ellos. Basta con ver lo que ocurre con los gobiernos populistas.

Sin embargo, lo que ocurre con los grandes grupos ocurre con los pequeños. No digo nada que no se encuentre ya dicho en las primeras páginas de cualquier manual de sociología. Lo que posiblemente no sea tan evidente pase por lo inconsciente de este proceder, fundamentalmente en las personas más básicas, las que primero se mueven y luego piensan, o no.

Pensar por uno mismo siempre será un riesgo, riesgo al rechazo. Será más conveniente buscar la aprobación de los demás antes que la desaprobación. La vida de muchas personas depende de ello. Un grupo ofrece pertenencia e identidad, a veces hasta propósito. Arriesgarse a perder todo esto encontrándose en una posición vulnerable no parece buena idea. Por ello, la mayoría de los grandes pensadores de la historia, han comenzado a expresar su pensamiento desde la distancia. Primero se alejan del mundanal ruido, luego se independizan, de manera que no necesiten de la aprobación de nadie para subsistir, luego piensan y más tarde exponen su pensamiento. De cualquier manera, siempre he sentido que tras un pensador filosófico se encuentra la pulsión de muerte empujándolo.

Todo ocurre como si quien desafía el statu quo reinante estuviera cometiendo un acto de suicidio, público, claro, pero suicidio al fin. Hay personas que andan por la vida con un blanco en la espalda y un cartel que dice: mátenme.

Con esta introducción fácilmente puede entenderse la estupidez universal que parece gobernar en este mundo. O se sigue la corriente o se pagan las consecuencias. De esta manera, los menos inteligentes, que siempre serán la mayoría, marcarán el rumbo del mundo en beneficio de sus líderes, que sólo estarán preocupados por su propio beneficio, confiados en que las ovejitas lo seguirán, porque para ellos será el pasto del cielo cuando la causa triunfe.

miércoles, mayo 10, 2017



He visto que, principalmente en las redes sociales, la comunicación se emplea de tres maneras distintas predominando la primera de ellas.

Uno de los usos más frecuentes de la comunicación en las redes sociales es el de la descarga. La gente descarga su frustración en las redes. Es como una función terapéutica sin serlo, porque la descarga expresiva alivia sólo momentáneamente, construyendo un estilo de expresión que se vuelve adictivo y tóxico. Una descarga alivia momentáneamente, pero al no resolver los problemas que alimentan la frustración y puede que hasta llegue a aumentarla, exigirá repetirla una y otra vez, cada vez con más frecuencia e intensidad, convirtiéndose en una forma de comunicación habitual. Lo peor de todo es qué, como no son pocas las personas fuertemente frustradas en el mundo y que comparten fuentes afines de dolor, la interacción en esta modalidad de descarga se multiplica y realimenta cada vez más. Contra un novi@, contra un patrón, contra un político, contra lo que sea. Porque una vez que la frustración crece irá sumando objetos que la puedan sostener.

La segunda modalidad sería la más sana, aquella donde el fin de la comunicación es la comunicación en sí misma, donde pueden compartirse desde intimidades hasta intereses comunes. En este tipo de comunicación las personas se involucran personalmente, pues son comunicaciones de tú a tú. En el primer caso la comunicación es de mí hacia todo lo malo que hay en el mundo, porque tiende a despersonalizarse el objeto de frustración generalizándolo. Pepita se pelea con su novio y en la modalidad de descarga expresará lo malo que son los hombres, cómo engañan a las mujeres, etc., en lugar de hablar directamente de su novio. En la modalidad de descarga el objeto malo se generaliza, Pedro se convierte en los hombres, Juan el político en los políticos, María la doctora en los doctores, etc.

La tercera forma resulta más compleja y se da en personas con personalidades psicopáticas capaces de tomar distancia de los vínculos y emplearlos manipulativamente sin involucrarse realmente en ellos. Son las personas con una personalidad seductora que se comunican para lograr algún propósito definido. Difícilmente expresen emociones que los desborden, porque no se comunican en la modalidad de la descarga. No necesitan descargar nada porque simplemente no viven reaccionando a las cosas, sino que mantienen el control. Pueden experimentar presiones que los llevan a resolverlas, son estrategas antes que llorones. Quien se expresa en la modalidad de descarga no resuelve problemas, sólo se queja de ellos como un niño esperando que alguien los resuelva. Ellos no pueden resolver nada porque viven en un estado de desvalimiento. Son víctimas permanentes.

La diferencia entre experimentar frustración y presión ante los problemas es muy importante. La frustración lleva a la queja, la presión a la resolución del problema que genera la presión. Es más, estos últimos encuentran la presión como fuertemente motivadora, los llena de energía para hacer cosas, el llorón, en cambio, sólo busca formas de escape o que alguien le dé ánimos y le palmeé en la espalda dándole la razón, porque es lo que espera. En la modalidad de descarga el comportamiento expresivo tiene dos propósitos: llegar a quien genera la frustración hiriéndolo de alguna manera, y que alguien les dé la razón. Se busca apoyo y aprobación.

Las personas que se relacionan en la segunda modalidad se vinculan de tú a tú, buscan amistad, compartir intereses comunes, etc. Las que se relacionan en la tercera modalidad, emplean las redes sociales como medio operativo, son profesionales que dan a conocer sus servicios, empresas, etc. Se vinculan desde un rol antes que como personas concretas, salvo que su personalidad sea el medio para alcanzar lo que buscan. por ejemplo, un escritor que desee dar a conocer su trabajo, un político su gestión, etc.

Terminando el artículo no pensaba decir más nada del primer estilo, ya que constituye un estilo patológico que sólo genera más problemas que soluciones. Las redes sociales no cumplen propósitos terapéuticos. Revelar intimidades entre amigos es una cosa, revelarlas a gente desconocida en las redes, no. Es más, luego estas intimidades podrán ser empleadas en contra de quienes las revelen. En general representan a personas con pocas destrezas sociales enojadas con el mundo, que se comunican de esta manera tanto en las redes como en su vida cotidiana con quienes las rodean. Terminan convirtiéndose en lo que se conoce como personas tóxicas, pues, o se entra en su juego acompañándolos en sus quejas eternas, o se entra en conflicto con ellas al tratar de hacerlas entrar en razón. De cualquier manera su toxicidad termina por aislarlos cada vez más de quienes los rodean o, terminan rodeándose de personas semejantes.

lunes, marzo 27, 2017



Un comportamiento ético es aquel que se basa en principios y se lleva adelante aún cuando hacerlo puede perjudicarnos. Es esencial este punto, porque hay quienes justifican un comportamiento no ético porque creen que hay un motivo o razón para ello. Tú confías en alguien cuando sabes que se comportará como debe aún cuando ello le perjudique. Hacer lo que nos conviene lo hace todo el mundo, pocos son los que hacen lo que se debe hacer aún cuando ello los perjudique.

Alguien que hace algo reprobable esgrimiendo una razón de conveniencia es alguien en quien no se puede confiar. Lo curioso es que mucha gente actúa de esa manera justificando su comportamiento como excepción debido a las circunstancias. Lo peor de todo es que muchas de estas personas gustan de enarbolar continuamente la bandera de la ética.

No es de extrañar ese comportamiento, el psicoanálisis ha mostrado cómo las personas que viven señalando a los demás sus errores y hablando de lo buenas personas que son, son precisamente las que más fallas éticas tienen. Es más, hasta es tema recurrente en el cine. Un superyo crítico siempre antecede a un comportamiento no ético. Se le conoce como hipocresía. En los ambientes religiosos es donde más vemos este tipo de cosas. Gente que ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.

Siempre que alguien defensor de la ética pretenda justificar un comportamiento no ético porque no le convenía, díganle que la ética se basa en principios y no en conveniencias personales. Y por esto es por lo que el comportamiento ético es tan difícil de encontrar, porque no conviene a la mayoría, y la mayoría hace sólo aquello que le conviene.

Un comerciante sabe que si vende un producto fallado, debe reponerlo y compensar al comprador aún a costa suya, porque sino su nombre quedará marcado para siempre y los clientes perderán la confianza en sus productos. De poco le servirá defenderse con que no le conviene resarcir a su cliente por el producto fallado, porque la gente espera que actúe de forma correcta y garantice sus productos.

Así es con todo el mundo. Se espera que las personas hagan lo que deben hacer, especialmente cuando ello les perjudique, porque ahí es donde la ética queda plenamente justificada. También se espera que quienes no lo hagan por lo menos no sean tan hipócritas como para pasearse por el mundo con la bandera de la ética cuando ya han perdido la confianza de todos.

domingo, marzo 05, 2017



La esencia de lo inconsciente consiste en retornar.

viernes, marzo 03, 2017



Somos nuestra historia, por eso es tan difícil cambiar.

jueves, febrero 23, 2017



Sólo podemos odiar a alguien por no ser como queremos que sea.

martes, enero 31, 2017



Su nombre ya nos transmite una idea básica: es un movimiento de masas. Que sea un movimiento de masas nos revela que apelará a lo más básico de la especie humana, ya que los movimientos de masas son activados por emociones muy primitivas. Se tiende a pensar que el populismo es de izquierdas cuando no es así, hay populismos de izquierdas y de derechas, pero todos con una estructura de funcionamiento idéntica. Para concertar a las masas un líder populista debe tener un discurso simple, accesible a todos, especialmente a quienes poseen menores recursos intelectuales. Un movimiento populista nace para gestionar la ira, y se alimenta de ella encauzándola hacia los intereses de la cúpula dirigente.

Si hablamos de ira hablamos de alguien o algo que la provoca, por lo tanto un movimiento populista nace contra un enemigo común: el hombre en el caso del feminismo, el capitalismo en el caso del comunismo, el comunismo en el caso del capitalismo, el terrorista, el judío, el alienígena, el inmigrante, etc.

Como un movimiento populista depende de la gestión y concentración de la ira lo primero que SIEMPRE encontraremos será un ENEMIGO COMÚN. El populista se define por la peligrosidad del enemigo común, a quien hay que destruir completamente. (Generalmente para ocupar su lugar)

Todo movimiento populista-fascista se define por su enemigo, de aquí a que el discurso deberá ser simple y panfletario: hay que destruir al enemigo porque si no lo hacemos él nos destruirá a nosotros.

Sobre esta base tan simple siempre se han construido los populismos. No hay más secreto.

Claro, si el enemigo es tan peligroso y hay que destruirlo, entonces habrá que canalizar la ira a través de una militancia que pueda convertirse en un movimiento de combate. Los morados en España conforman un movimiento de presión muy importante, actúan concertadamente en las redes sociales, pero Iglesias en algún momento quiso sacarlos a la calle para meter miedo. Tuvimos a las juventudes nazis, comunistas, la Cámpora en Argentina, los tupamaros en Uruguay, etc.

En España en los debates entre Rivera e Iglesias, Rivera señalaba una y otra vez como desconcertado el enojo permanente de Iglesias. Pero este enojo es el que define a estos movimientos, deben esgrimir ante su militancia una actitud de lucha, y mientras más agresivos se muestran más escalan en la jerarquía de mando.

Para pertenecer a estos grupos hay que mostrarse muy enojados, el sindicalista crece a partir de la intensidad de su enojo contra la supuesta opresión de los capitalistas. La feminista crece odiando al hombre que, supuestamente la domina. El camporista crece mostrándose enojado, no importa contra quién porque no poseen mucha capacidad de discriminación,

Pero si el enojo es la base de un movimiento, será necesario amplificarlo al máximo, para ello se crea una literatura de odio. ¿Recuerdan 1984? Los hogares estaban vigilados por un gran ojo representado por una televisión, y todos los días había que cumplir con el ritual de los 5 minutos de odio, donde la población debía mostrar su enojo ante el supuesto enemigo común.

De esta manera se desarrollan teorías explicativas, argumentos que los enojados podrán esgrimir contra los representantes de su enemigo común.

Un odio generalizado es la base y fuerza motriz de todo populismo, nadie en estos movimientos puede criticar a los líderes ni la naturaleza perversa del enemigo común. Se creará una policía del pensamiento atenta al pensamiento libre, pues movimientos tan básicos y primitivos no pueden permitirse el libre pensamiento o la duda. O están con nosotros o en contra. Así se presentó la nueva representante de EEUU en las Naciones Unidas, “tomaremos nota de quienes se opongan a nosotros”.

Con una épica revolucionaria se presentan y arrastran a todos los que pueden en su campaña de odio, sin permitir la oposición o el libre pensamiento. Da lo mismo que digan: “soy feminista”, “soy comunista”, “soy nazi”, “soy camporista”. Todos esgrimen el mismo odio, todos están cortados por las mismas tijeras, todos se comportan siguiendo los mismos patrones, todos quieren meterle miedo a quienes se oponen a ellos. Y todos sus líderes siempre emplean la bandera de la causa, no para beneficio de todos, sino sólo para el de ellos. Los Castro en Cuba eran y son dueños de todas las riquezas. Maduro en Venezuela ni hablar. Estos líderes emplean la causa para beneficio personal siempre.

En fin, todos los populismos tienen el mismo patrón de maldad e inmoralidad, a pesar de decir que son los únicos defensores de la moral y la ética. Son espacios de odio donde además, se adiestra en el arte de odiar con ejercicios y rituales diarios. Siempre en actitud de lucha a muerte.

Entonces, si deseas construir un movimiento con base populista lo primero que debes hacer es identificar al ENEMIGO. Es esencial este paso porque todo dependerá de que lo hagas bien. El ENEMIGO debe ser fácilmente identificable y ser muy malo. Mientras mejor descrito esté, y mientras más malo sea, con mayor facilidad se podrá crear una respuesta emocional en su contra. Una vez cumplido con estos pasos deberá crear un plan de acción, no necesita ser demasiado complejo, es más, mientras más simple sea mejor. No tema a cometer errores o desdecirse de lo que dijo ayer, porque si ha logrado generar rabia contra el ENEMIGO todo se le perdonará. Todo se le perdona a quien lucha contra los enemigos de la patria. Además, recuerde que sus seguidores no lo siguen a usted por ser muy inteligentes, sino más bien por lo opuesto.

domingo, enero 29, 2017



Frederick Perls (creador de la terapia Gestalt) no se preocupaba por el contenido ideacional de sus pacientes paranoicos, sostenía que la mayoría tenía razón en sus sospechas paranoicas, pero que el paranoico tenga razón no implica que no esté equivocado. ¿Por qué? Porque la mayoría de las personas son conscientes de que muchos de sus allegados guardan malas intenciones con ellos, pero no reaccionan como el paranoico. Me da lo mismo que alguno de mis vecinos quiera matarme o pueda hablar mal de mí, ya que no podrá matarme y me importa un comino lo que pueda hablar de mí.

¿Qué diferencia al paranoico del resto de las personas? Que el paranoico no está realmente reaccionando a las señales de mala intención de sus supuestos perseguidores, sino que reacciona a partes disociadas de su personalidad, formadas en experiencias pasadas. A ver, seré más claro, Pedro puede decir que Juan lo acosa, y ser cierto, y su respuesta ser acertada. Pero el paranoico siente que es acechado no sólo por una o dos personas, sino que por la mayoría, es más, aún estando solo se siente acechado, porque esa instancia que lo acecha es propia. El paranoico se siente acechado siempre, tiene sueños donde es perseguido constantemente, cada ente en su vida lo experimenta como peligroso. Se sentirá perseguido por las personas que lo conocen, pero también por instituciones, o cualquier cosa que pueda personificarse de alguna manera para él. por este motivo, cuando un paranoico iba a la consulta de Perls, a Perls le importaba muy poco el contenido esgrimido por el paranoico para justificar sus temores, porque el problema era intrapsíquico. Los elementos externos al paciente sólo operaban como disparadores de sus temores, temores que ya estaban preconfigurados por el paciente.

Este proceso donde alguien reacciona inadecuadamente a un disparador (digo inadecuadamente y no exageradamente, porque a veces una respuesta emocional peca por exceso o por falta) debe alejar al disparador como causa del problema y se deberá prestar atención a la forma de respuesta del individuo. Estas respuestas inadecuadas tienen varias características comunes que la definen como síntoma en una consulta psicológica. Primero toma el control de la persona, cuando se dispara esta respuesta la persona pierde su libertad, se siente dolido/a, en peligro, su vida queda polarizada por el tinte afectivo de la respuesta emocional. En segundo lugar esta respuesta es rígida en forma e intensidad. La persona esgrime la misma respuesta a estímulos parecidos Por eso podemos definir a partir de la respuesta, a la persona, y decir cosas como: es un paranoico, es un depresivo, es un desconsiderado, es agresivo, etc. Porque tiene un patrón de respuesta similar para una gama amplia de estímulos con poca capacidad de discriminación, porque una vez que la emoción lo controla ya queda cegado a todo. Se ha vuelto loco.

El concepto de locura no es un concepto científico, pero todos lo entendemos. Nos damos cuenta si Pedro o María han enloquecido en algún aspecto de su vida. Nos llega María en un estado emocional muy alterado porque se peleó con su novio, cuando nos cuenta el motivo de la disputa nos damos cuenta de que no es suficiente para que María se encuentre como se encuentra. Si ocurre una sola vez, o unas muy pocas, no pasa nada, pero si María nos llega todos los días en ese estado por culpa de su novio, hay que olvidarse del novio, hay que sacarlo de la ecuación, porque el problema se encuentra en María y sólo en ella. Si conocemos a María de mucho tiempo atrás, y resulta que ella entra en estos estados con todos o casi todos, y repite las mismas historias, hay que ver el problema en María y sólo en ella. Los novios sólo han sido elegidos para servir a un propósito en la vida de María, ocupar un rol en un conflicto intrapsíquico. María actúa su conflicto interno con estos novios escogidos inconscientemente para tal propósito. Se dice que los problemas de parejas son de dos, a veces sí, pero la mayoría de las veces no, son de uno, sólo de uno, de aquel que enloquece una y otra vez.

Los conflictos inconscientes actúan como imanes para atraer a aquellas personas que pueden ocupar un rol concreto en el drama escenificado por el conflicto. Si María les cuenta de su terrible drama con Juan, verán que si indagan un poco ese mismo drama lo ha tenido con casi todos los novios importantes en su vida. Si Juan enloquece con Pedro, un compañero de trabajo que le hace la vida imposible, al indagar verán que en la vida laboral de Juan han existido muchos Pedros con perfiles casi idénticos.

Una persona sólo enloquece, y agregaría que repetidamente, cuando un conflicto intrapsíquico se activa. El estímulo desencadenante no será jamás la causa real, de ahí que pretender solucionarlo de alguna manera jamás resolverá el problema de fondo, que siempre será el conflicto inconsciente. Por este motivo, cuando se me acerca alguien en pleno brote psicótico, ignoro la causa esgrimida por esta persona evitando involucrarme en el conflicto tomando partido por las partes, porque de seguro que al hacerlo me equivocaré y, para peor, puedo pasar a formar parte del conflicto inconsciente adquiriendo rango de estímulo desencadenante en la locura de esta persona.

Por este motivo, todo loco está equivocado hasta cuando tiene razón, porque su locura depende de ese conflicto interno y no de la causa esgrimida por el loco. Porque las tormentas emocionales generan sus propios vientos justificativos.

viernes, enero 13, 2017



En el fondo la verdad es una mentira convincente.

viernes, diciembre 30, 2016



La filosofía ha muerto porque ha dejado de tener sentido en un mundo sin sentido. Sólo en un mundo bizarro, Trump puede llegar a ser presidente de EEUU.

La condición de posibilidad de la filosofía es que lo real sea racional, en un mundo de caricaturas pierde sentido.

Heidegger habló de dos modalidades de la existencia: la auténtica y la inauténtica donde viven la mayoría de las personas la mayoría del tiempo. A la existencia auténtica se llegaría a través de la angustia, sentimiento que emerge ante la posibilidad de dejar de ser. Esas situaciones que llevan a experimentar el agobio por la falta de sentido conduciría a la existencia auténtica, al menos imaginariamente. En estos estados es cuando se puede acudir a la psicoterapia, a la religión, o a cualquier secta o movimiento que otorgue sentido a la vida, pero por sobre todo importancia a uno mismo.

Vivimos en un mundo de caricaturas. Para vivir en un mundo así se debe ser una caricatura, en esto consiste la existencia inauténtica, en tomar por importantes cosas que no lo son, en vivir en piloto automático. Heidegger anunció este estado de cosas, pero no pudo sustraerse del mismo cayendo en el nazismo.

En esencia hoy una persona es sólo un perfil gastado de facebook, tal vez por este motivo para ingresar a los EEUU se exigirá revelar los usuarios de las redes sociales. En un mundo de caricaturas, en un mundo bizarro, el rey caricatura debe gobernar, así payasos como Trump, Chávez, Maduro, etc., alcanzan el poder por ser los reyes caricaturas un sus respectivos mundos. Es como si la gente votara al más ridículo para denunciar lo ridículo del mundo y de su existencia. En esencia un populista es quien acentúa lo ridículo escenificando el sinsentido de las cosas y de su vida. ¿Cómo? Transgrediendo las costumbres que se respetan por tradición, mostrando cómo la transgresión por sí misma no genera castigo, sino que por el contrario hasta puede aplaudirse. Un candidato serio pretende destacar la importancia de su función, un populista se ríe de la gente mostrando que nada es sagrado. La realidad pasa a ser el relato construido a imagen y semejanza del que lo crea y de lo que la gente quiere oír. La verdad deja de tener importancia en un mundo de caricaturas y sin sentido. De esta manera se desarma a quien quiere armarse con la verdad, al mostrar que ésta no importa, da lo mismo una cosa u otra, da lo mismo el relato ficcional que el relato verídico, los tontos no pueden distinguirlo, pero lo peor es que ni les interesa.

Caricaturas consumistas, drogadictos del aquí y el ahora que pretenden anular su conciencia de sí mismos para tolerar el sinsentido de sus vidas son el caldo de cultivo de estos líderes bizarros. En un mundo así la filosofía no tiene sentido, no se necesita más filosofía que la de Tolkien para adornar una existencia anodina.

La verdad a nadie le interesa, sólo quieren pasar el rato entreteniéndose con lo que se tenga a mano.

domingo, diciembre 04, 2016



Para el profano y también para muchos psicoterapeutas la curación psíquica es un proceso que se lleva a cabo en una persona, la curación implicaría lograr algún cambio de comportamiento en quien está sufriendo.´Todos los psicodiagnósticos se realizan sobre una persona, no sobre su ambiente. Sin embargo, el síntoma siempre está sostenido por el medio en donde se encuentra el sujeto sufriente. Un síntoma siempre constituye una respuesta de algún tipo a un estímulo externo. No existen síntomas en solitario, aunque puedan parecerlo, pues el síntoma constituye la respuesta a un estímulo. Siempre podrá rastrearse hasta el momento donde se disparó por primera vez el síntoma y aislarse qué lo disparó.

Los psicoanalistas tienden a considerar la patología psíquica como un problema interno, un conflicto intrapsíquico y el tratamiento consiste en resolver este conflicto interno para que el sujeto pueda desempeñarse mejor en su medio ambiente al no exteriorizar un problema interno fuera de él. La idea que domina al psicoanálisis puede resumirse en que el sujeto neurótico exterioriza un conflicto interno con las figuras paternas o que estuvieron presentes en la formación del sujeto proyectandolo en las personas que actualmente lo rodean. He simplificado mucho, pero no me alejo de la idea central. (No tomo en cuenta las psicosis porque constituyen una estructura distinta.)

Con esta concepción de la enfermedad mental no extraña que los tratamientos psicoanalíticos duren 10 ó 15 años. Porque se aparta de la ecuación de la enfermedad mental la mitad del problema, y que no llega ni a tocarse.

Veamos, un síntoma constituye una respuesta a un estímulo, por lo tanto a la hora de considerar a un paciente hay que tener en cuenta al ambiente que provoca y sostiene al síntoma. Gabriel Rolón, el psicoanalista argentino dice en uno de sus libros que la realidad real no le importa, que le interesa la realidad psíquica, no le importa cómo fueron los padres y el ambiente reales del paciente que originó el problema, sino aquello que siente haber vivido. Por eso, si un par de hermanos tienen una visión distinta de uno de sus padres, no le interesa averiguar cómo era realmente el padre o la madre, sino la imagen que el paciente tiene de estos. Se equivoca enormemente, sabemos si alguien distorsiona una percepción al contrastar con la realidad. Por ejemplo, interesa saber si un paciente sufrió una agresión real o no. Pero para Rolón parece que no, se conforma con lo que el cliente cree.

Un síntoma constituye una respuesta errónea a un estímulo, respuesta muchas veces rígida e inmodificable. Una respuesta acorde al estímulo no constituye un problema. Si alguien sufre por la muerte de un ser querido, no está enfermo. Pero si 10 años después sigue sufriendo de la misma manera sin haber hecho el duelo, sí presenta un problema. Claro, los tontos pueden decir: ¿en qué consiste una respuesta adecuada a un estímulo? Y perderse en definiciones bobas para proteger al sujeto de la imposición de comportamientos ajenos a éste. Es el gran tema de la directividad o no directividad. Dilema tonto debido a que una persona puede elegir cuando está en condiciones de hacerlo porque posee experiencia y destrezas acordes. No podemos dejar que un niño de 5 años decida si quiere o no ir al colegio, porque no querrá ir y punto. Tampoco qué puede comer, porque no posee el conocimiento necesario para elegir su propio alimento. Muchos pacientes no están en condiciones de elegir por sí mismos. De cualquier manera no voy a extenderme en estos debates que el simple sentido común resuelve.

¿Qué implica tomar al medio que sostiene el síntoma como parte del problema? Que no podrá pensarse en una curación si el medio no termina siendo modificado de alguna manera. Puede que el paciente adquiera las destrezas para lograrlo, o que el terapeuta de alguna manera colabore en esta modificación o, que simplemente se dé el cambio espontáneamente; una persona que irrita al paciente en el trabajo puede un día renunciar y salir de la vida de éste, por ejemplo. Es más, muchas neurosis se curan solas, es más, se curan más rápido que en un tratamiento psicoanalítico, ¿por qué? Porque el ambiente cambia espontáneamente y el paciente puede abandonar el síntoma, y lo hace, o abandona los ambientes que le generan problemas. Esta es una de las grandes críticas que se le hacen al psicoanálisis, que infinidad de neurosis se curan solas en menos tiempo de lo que dura un tratamiento psicoanalítico.

No estoy diciendo que la curación pase sólo por un cambio en el medio ambiente del paciente, sino por un cambio en ambos. El paciente deberá desarrollar aptitudes para hacerse cargo de los estímulos que lo sacan de sí. Por este motivo, si logra hacerlo debería poder operar sobre su medio para resolver los problemas que enfrenta. Al hacerlo, su medio cambiará. Al cambiar el entorno significativo se relaja la estructura psíquica sintomática y se da la curación. El motivo de la necesidad de ambas transformaciones se encuentra a que si el estímulo que originaba el problema volviera a darse el sujeto podría hacerse cargo del mismo y neutralizarlo.

El énfasis del psicoanálisis en la resolución del conflicto intrapsíquico descuidando el entorno que sostiene el síntoma es lo que vuelve a estos tratamientos muchas veces completamente inefectivos e interminables.

lunes, noviembre 28, 2016



Wittgenstein dijo que muchos de los problemas sobre los que ha trabajado la filosofía son falsos problemas o estaban mal formulados. El enfoque científico debió precisar el lenguaje y método a la hora de trabajar con sus objetos, ¿cómo lo hizo? Buscando la forma de que aquello sobre lo que se quería indagar pudiera ser constatado de alguna manera. Se dice que el conocimiento científico nace de la experimentación, no es cierto, no todo, es posible obtener conocimiento científico preciso sin la experimentación, por ejemplo el conocimiento astronómico. Pero sí es posible realizar predicciones precisas acerca del movimiento de los astros, lo que garantiza que se va por buen camino. Los planetas que no son directamente visibles al ojo humano se descubrieron a partir del movimiento de los que sí lo eran, pequeñas variaciones en su movimiento delataron la presencia de posibles planetas, luego sólo se requirió enfocar los telescopios hacia donde deberían encontrarse. Así que el conocimiento astronómico puede ser constado, y puede descubrirse con bastante precisión sus leyes operativas.

No es posible indagar sobre algo si no se lo puede constatar de alguna manera. La construcción del objeto científico demanda que éste pueda ser constatado de alguna forma y que la formulación del conocimiento se haga de tal manera que sea sometible a la contrastación. Desgraciadamente los filósofos parece que se encuentran peleados con la realidad y prefieren especular sobre objetos ideales imposibles de constatación. Claro, se piensa que todo aquello que puede ser constatado se encuentra bajo la lupa de alguna ciencia, quedando para la filosofía lo incontastable, o el supuesto “Ser”. La ontología sería la ciencia del ser, pero, ¿cómo constatar al Ser? Heidegger escribió muchas páginas en torno al Ser, Sartre también, y muchos otros filósofos. Millones de páginas escritas en torno a algo incontastable. Claro, se puede decir cualquier cosa sobre algo incontastable. Otros objetos incontastables son la “Esencia”, el “Alma”, lo “Bello”, etc. En algunas prácticas cercanas a la ciencia se opera de la misma forma, por ejemplo, con el psicoanálisis lacaniano, cuyos objetos son incontastables.

La ciencia para progresar ha debido tomar conciencia de la importancia del lenguaje con que opera para acceder al conocimiento de la realidad, cuando un objeto es debidamente definido prácticamente se revela solo. Muchos acusan a los científicos de hacer trampa y de definir como objetos de investigación sólo aquello que es constatable a través de la medida o de alguna otra forma, pero es que si no es constatable no podemos acceder a éste. La exigencia de resultados obliga a la precisión en la indagación científica, especialmente por la tendencia del hombre al equívoco. Algo lleva al hombre a equivocarse una y otra vez, lo vemos continuamente en los comportamientos de masas cuando eligen gobernantes o se pronuncian sobre ciertas cosas. El método científico se ha creado para proteger al hombre de estos errores y de sí mismo. Pero en la filosofía no ocurre eso y así podemos ver cómo a partir de unos pequeños datos se construyen gigantescos sistemas filosóficos que lo explican todo.

Observen cómo se expresan muchos de los grandes filósofos que dan vueltas y vueltas en torno a las cosas para supuestamente revelar alguna intuición que creen haber tenido. Cuando tratan de acotar el discurso vacío de estos pensadores verán como se retuercen dialécticamente para no dejar que ocurra. Se encuentran muy bien en la flotación poética sobre las cosas, pero pierden pie cuando se les exige algo tan sencillo como que, no que sean más precisos, sino que por lo menos nos digan qué elementos de sus discursos es posible constatar. Pura sofística sin base real en la realidad.

Cuando un objeto es constatable se ilumina solo, cuando no, se llena de palabras para compensar la falta de sostén. La obra de Heidegger se parece más a un alegato religioso que científico. Simplemente no podemos poner al “Ser” frente a nosotros para saber de qué se trata de hablar. Si no podemos poner frente a nosotros al objeto de investigación, no podemos acceder a éste de forma alguna. El “Dasein” de Heidegger es pura proyección de lo que sentía acerca de sí mismo, nada más. Otros filósofos escribieron y hablaron sobre el “Dasein” corrigiéndolo, pero al hacerlo sólo hablaron acerca de sí mismos. Muchas teorías filosóficas sólo expresan el sentir de quien las crea. Por ejemplo, Sartre y Gabriel Marcel eran personas de características distintas, para Sartre el infierno eran los otros, pero Marcel era una persona más amigable, hacía culto de la amistad, y en su filosofía no era así, los otros no éran sus enemigos, por el contrario. No se vive de la misma manera cuando se está en un medio hostíl a cuando se está en un medio que provee sostén y amor. Si un filósofo escribe desde la cárcel seguramente su visión del Ser será muy distinta a si escribe desde una playa del Caribe.

La ciencia busca protegerse del sesgo humano, de la proyección, de las creencias a priori y, por sobre todo de la tendencia al equívoco del hombre. Y de ahí su método. Claro, los filósofos dicen tener su método, o alguno, mientras que la ciencia apoya sus teorías en la constatación, los filósofos lo hacen en la supuesta coherencia lógica de sus argumentos. Se puede argumentar en cualquier sentido, la argumentación pura no es prueba de nada, la constatación sí. Si la ciencia dependiera sólo de la lógica de su discurso no habría avanzado como lo ha hecho, muchos de los nuevos descubrimientos científicos se dieron cuando, no la argumentación demostraba el error de una teoría, sino la realidad misma. La realidad ha ido corrigiendo a las grandes teorías científicas, no la especulación intelectual. Pero también la realidad de la mano del conocimiento científico ha ido destruyendo sistemas filosóficos enteros.

Cada vez que se encuentren frente a un supuesto filósofo y quiera hablarles de algo, traten de obligarlo a que ponga pie en tierra y fundamente su discurso en elementos reales y constatables, no en textos filosóficos, verán como no pueden traerlo a tierra.

Dirán: pero estás tratando de destruir a la filosofía. No, a la mala filosofía, a los sofistas. Así que cuando se encuentren con algún filósofo que en lugar de señalar directamente aquello de lo que quiere hablar comienza mareando la perdíz, desconfíen de él.

domingo, noviembre 13, 2016



Etimológicamente se entiende a la filosofía como “amor a la sabiduría” o, más correctamente como “aspiración a la sabiduría”. Los no iniciados (no, no me he equivocado) realizan un desplazamiento imperceptible desde el concepto de sabiduría al concepto de conocimiento. Lo que los lleva a creer que el filósofo busca el conocimiento, y que la sabiduría consiste en el poseer muchos conocimientos, a mayor conocimiento mayor sabiduría para ellos, cosa que la historia desmiente continuamente.

El conocimiento es algo que se posee, la sabiduría es algo que se es. El conocimiento puede representarse simbólicamente y acumularse, por ejemplo en libros. En mi casa puedo tener un libro o 10000, y no me afectará gran cosa. Los amantes de los libros sostienen equivocadamente que la lectura mejora a las personas, pero eso no ocurre realmente. La adquisición de conocimientos hará más eficaces a las personas en su vida, quien se haya convertido en médico poseerá mayores medios para vivir que quien no haya estudiado nada. Adquirir destrezas varias nos hace más aptos para la sobrevivencia, pero no necesariamente más sabios, aunque, adquirir destrezas nos puede volver más sabios, cosa que el simple conocimiento no. El motivo es que adquirir una destreza implica sufrir una modificación en nuestro ser. Aprender a escribir sí nos transforma algo.

En una vieja taxonomía sobre la formación por objetivos se hacía una distinción entre “actitudes”, “conocimientos” y “destrezas”. La adquisición de conocimientos es la que menos nos transforma debido a que se encuentran separados de nuestro ser. Esto lo notamos hoy con internet, por lo que nos preocupamos menos por la adquisición de conocimientos debido a que cuando los necesitemos los podremos encontrar fácilmente en cualquier buscador.

Quien se inicie en el camino de la filosofía puede cometer este error, el de confundir sabiduría con conocimiento, y llevarlo a devorar cuanto libro exista sobre filosofía esperando adquirir muchos conocimientos, conocimientos que no lo harán más sabio. Lo veo en los grupos de filosofía, donde los licenciados en filosofía manejan información sobre ésta, pero son incapaces de expresar saber. Para responder a una pregunta copian un texto de algún pensador famoso que supuestamente ya ha respondido a la misma. Estos licenciados manejan conocimiento, pero no poseen sabiduría. Los grupos de filosofía manejan mucha información-conocimiento, pero nada de saber real, pues la mayoría son incapaces de expresarse con voz propia.

Sí, la sabiduría consiste en parte (sólo en parte) en la adquisición de la capacidad para expresarse con voz propia. La sabiduría se expresa en acto, el conocimiento se representa y acumula.

Esto me lleva al comienzo de este artículo cuando mencioné a la filosofía como ejercicio iniciático. La filosofía apegada al conocimiento y al narcisismo de la erudición crea profesores de filosofía, que a su vez serán quienes creen a otros profesores de filosofía, pero no a hombres sabios. La creación de un sabio no pasa por llenar su cabeza con textos filosóficos o científicos, sino por modificar su ser de alguna manera. El sabio se manifiesta a través de la expresión de su ser antes que por lo que conoce. De aquí a la necesidad de concebir a la filosofía como ejercicio de iniciación y transformación de la persona antes que de promover la adquisición de conocimientos o de conducirlo a que sea un productor de conocimientos. Un científico es un productor de conocimientos, pero esos conocimientos difícilmente cambien su ser en el sentido de dotarlo de sabiduría. Lo hará más eficiente para resolver y enfrentar ciertas situaciones, puede que lo vuelva más creativo, pero no más sabio.

En la vieja Academia de Platón se concebía a la filosofía como ejercicio iniciático, se buscaba destilar la sabiduría en sus miembros antes que llenarlos de conocimientos. Heidegger (aunque no sea un buen ejemplo), también consideraba a la filosofía como camino, y todo camino es en esencia un camino de transformación.

El filósofo verdadero no se preocupa tanto del conocimiento, sino fundamentalmente de su vida y de qué hacer con ella.

sábado, noviembre 12, 2016



Un chico se presenta en un grupo de filosofía: "Hola, sólo tengo una pregunta para hacerles: ¿cuál es el objetivo de la filosofía?"

Le respondo: "encontrar a quien hace la pregunta"

miércoles, noviembre 09, 2016



No debe confundirse la ciencia con la filosofía, porque a la ciencia le incumbe el conocimiento de la realidad y a la filosofía la verdad. El científico busca el conocimiento, el filósofo la verdad. Por este motivo Wittgenstein escribió en el Tractatus: "Sentimos que, aun suponiendo que todas las preguntas científicas posibles sean resueltas, los problemas de nuestra vida todavía seguirán intactos."



La esencia de un tratamiento psicoanalítico consiste en conducir al analizando a producir una palabra verdadera que lo libere.



El triunfo de Trump nos enseña algo muy importante, que en el campo de las ciencias sociales la Sociología enmarca a la Psicología superándola ampliamente. Porque la Psicología jamás podría explicar este hecho político-social de masas, pero la Sociología sí. El comportamiento social siempre predominará (salvo patologías bien diferenciadas) sobre el comportamiento individual. El individuo en el grupo desaparece significativamente, por lo que un grupo jamás será la suma de sus miembros, sino una entidad particular cuyo desarrollo sigue leyes propias, de grupo, antes que psicológicas. Por este motivo creo en la Sociología como ciencia y no en la Psicología social. No es posible emplear criterios psicológicos para tratar de entender el comportamiento social, por ello siempre experimentamos como irracional el accionar de los grandes grupos.

miércoles, noviembre 02, 2016



¿Qué diferencia a la filosofía de la ciencia? ¿Por qué alguien podría interesarse en una o en la otra si, supuestamente ambas buscan la verdad? Bueno, la ciencia busca el conocimiento, ahí se encuentra la diferencia, primera diferencia que parece separar de alguna manera el conocimiento de la verdad. Tal vez un ejemplo ayude a entender lo que digo: ¿qué busca aquel que se inclina por el conocimiento científico? y ¿qué busca aquel que entra en el camino de la filosofía? El primero busca el saber, el conocimiento que le da poder sobre el mundo. El segundo busca entender en qué consiste una vida con sentido y cómo alcanzarlo.

El saber científico está dominado por la pulsión de poder, el conocimiento filosófico busca encontrar un sentido a la vida. Esta primera distinción nos alerta sobre la personalidad tras cada emprendimiento: una busca el poder; la otra se siente desvalida, con problemas de autoestima buscando desesperadamente el reconocimiento.

Tras toda búsqueda filosófica se encuentra un duelo no resuelto, una gran pérdida que dejó al sujeto sin cimientos sobre los que erigirse. Se dice que la filosofía busca las causas últimas, éstas son los cimientos sobre los que se erige una persona o una comunidad.

Quien se entrega a la investigación científica no presenta esta carencia de forma tan notable, sólo busca poder. Claro, también reconocimiento, como todo el mundo, pero no de forma tan desesperada como quien se inclina por la investigación filosófica, pues ésta posee un carácter cuasi religioso. El motivo es sencillo, a este último le va la vida en ello. Por eso se han dado tantos suicidios entre los filósofos.

Pero ¿por qué se necesita un sentido para la vida? Habrán notado que en estos últimos tiempos la vida humana se ha desvalorizado, un delincuente mata a una persona sin motivo alguno, le da lo mismo. Vemos morir como moscas a las personas en el cine sin que se nos mueva un pelo. Antes la vida era sagrada, hoy no es nada.

Si es problemático descubrir que la vida de los demás no vale nada, más problemático es descubrir que la nuestra tampoco. Podemos ver en las redes sociales cómo sus miembros tratan de darse importancia construyendo perfiles públicos impecables, con citas de la Madre Teresa y Albert Einstein. Cómo toman partido por las causas públicos para demostrarnos su preocupación cívica, aunque claro, fuera de las redes su actividad sea completamente nula. Tras la construcción de una imagen pública existe una carencia de sustancia vital, un gran problema de desvalorización.

¿Cómo vivir cuando se siente que no se vale nada? Un camino es la adicción. El propósito de las adicciones es el de nublar nuestro juicio, adormecernos, destruir la conciencia del yo, particularmente la de desvalorización. Cuando hablo de adicciones no me refiero sólo a las drogas, alcohol, comida, etc., sino a todo aquello que cumpla una función similar como puede ser el consumo. Hay quienes se drogan bebiendo alcohol y quienes compran y compran para provocarse algún tipo de placer. Continuamente se está bajando la palanquita que provoca una descarga sobre los centros del placer.

En cambio, habrán notado que quienes se embarcan en alguna actividad con sentido se vuelven disciplinados y contrarios a placeres que provocan distracciones. El trabajador que experimenta su trabajo como misión puede olvidarse de comer. Los grandes emprendedores ejercitan inconscientemente una ética protestante. Una gran misión nos vuelve indestructibles y nuestras necesidades físicas parecen reducirse, pues la misión nos llena completamente al darnos, no sólo un sentido sino, que por sobre todo un valor. Ya no somos nadie, somos una fuerza de la Naturaleza, una fuerza necesaria para llevar el bien a la Humanidad.

Claro, quien se encuentre imbuido del espíritu de misión necesita valorizarla y descalificar cualquier otra. De ahí los grandes conflictos entre quienes piensan distinto. Estos conflictos se dan sólo entre quienes están imbuidos del espíritu de misión, no entre quienes consideran que la verdad es relativa y depende del cristal con que se mire. De ahí el peligro de estas personas, pues terminan volviéndose fundamentalistas ya que no pueden aceptar que puedan estar equivocados. Vemos que la izquierda latinoamericana está plagada de casos de corrupción, pero se defienden entre todos con uñas y dientes porque no pueden aceptar que su misión pueda estar equivocada y dirigida por corruptos, pues su vida perdería sentido y caerían en la anomia.

Así es como nos encontramos en las facultades de Humanidades, no a grandes pensadores, sino a fanáticos llenos de ideología que pretenden defender sus posiciones, no tanto con argumentos, sino descalificando cualquier posición contraria y con las agresiones. Quién está dominado por una ideología no cree en los relativismos, una vez aceptada una causa simplemente se la defiende. Los argumentos se vuelven panfletarios, doctrinarios, el libre pensamiento queda prohibido, pues pensar por uno mismo es lo más peligroso para una misión, pues una misión necesita de soldados que acaten órdenes, no de libres pensadores que puedan cuestionarla.

Toda gran misión tiene líderes, una doctrina, y militantes que aspiran algún día convertirse en líderes de su causa, pero mientras tanto seguirán fieles a sus líderes actuales.

Quienes se encuentren en el mundo de la filosofía habrán notado cómo se cuestiona la corriente hedonista. El hedonismo es rechazado visceralmente, y tiene su motivo: una persona que sólo vive para satisfacer sus impulsos no vale nada, y quien entra en la carrera filosófica busca un sentido, una misión que dé valor a su desvalorizada existencia. hedonista para ellos son todos aquellos entregados al espíritu de consumo, ellos deben marcar una diferencia con estos supuestos fracasados.

El espíritu de misión se acompaña del ascetismo y ataca toda entrega a la satisfacción pulsional de cualquier tipo porque siente que una persona pierde vigor y consistencia al hacerlo. A mayor espíritu de misión mayor ascetismo y fundamentalismo. Claro, de alguna manera los líderes parecen estar excluidos de estas reglas.

El filósofo, entonces, más que la verdad busca un sentido para su vida, para así encontrar el reconocimiento que tanto necesita. Necesita dejar de ser nada y nadie para llegar a ser alguien de valor. Así es como se diferencia del científico que sólo buscaría poder.

lunes, octubre 03, 2016



Busquen en Google imágenes relacionadas con la autoayuda, reconocerán algunos patrones que se repiten: las imágenes están asociadas al sol, el día, las playas, el verano; todos están sonriendo con un montón de dientes perfectos y completamente blancos; la mayoría son jóvenes, pero también aparecen algunos mayores pero sin arrugas, con cuerpos juveniles y rostros que brillan como si una luz interior irradiara de ellos, en realidad en todas estas imágenes los sujetos aparecen brillando y con ropas de colores alegres; pero el elemento central no es que todos parezcan pertenecer a una secta de dementes, sino que: todos han perdido su historia personal, historia que se expresa en el lenguaje corporal de las personas, en el abanico de expresiones faciales, y en las arrugas de la cara. (También es cierto que todos se ven igualitos como posando para la cámara, otro rasgo de secta.)

Toda cirugía estética pretende, no sólo corregir o mejorar la apariencia personal, sino eliminar la historia de las personas. Eliminar arrugas, estirar la cara, levantar lo que se ha caído, pretende borrar la historia personal.

En mi blog habrán notado que he escrito mucho acerca de la verdad, en esencia la verdad de una persona es su historia personal. Muchos querrían borrarla completamente y empezar de nuevo sabiendo todo lo que creen haber aprendido, pero, no se puede, como diría un psicoanalista: lo reprimido retorna en acto y, agregaría un junguiano: como destino. El pasado retorna una y otra vez, no es posible eliminarlo sin antes asumirlo. Pero la autoayuda vende la fórmula mágica que pretende borrar la historia y comenzar de nuevo creándose a voluntad según lo deseen. Para ello basta con quererlo y con controlar los pensamientos, El Secreto decía: atraes lo que piensas. Y los tontos creyeron que si se concentraban en lo que querían les caería del cielo. Pero sólo cae del cielo aquello que has sembrado en tu vida, y lo que has sembrado está germinando de continuo en tu historia personal. También a través del gesto: actúa como si tuvieras lo que buscas, imita a los triunfadores, muévete como si fueras un líder, actúa como actuaría un líder y te convertiras en uno. A través del maquillaje quirúrgico, el control del pensamiento, la palabra y del gesto en una actuación no creíble por quienes conocen a estas personas, se cuela el ridículo de quienes tratan de ser lo que no son.

Tampoco quiero decir con esto que las personas son responsables de sus vidas y de lo que han hecho, ya que el rango de libertad de éstas es muy pequeño. La mayoría ha escrito una historia de sufrimiento luchando, precisamente, contra un destino hostil que han fortalecido luchando contra él. Pero esto es otra historia.

lunes, septiembre 26, 2016



Eso parece, independientemente de la temática. He estado en muchas redes sociales y el proceso en las mismas sigue leyes similares. Un comienzo muy intenso, una etapa de consolidación que no dura demasiado, y un triste final. Antiguamente los grupos morían por la llegada de algún troll, lo curioso es que era sólo uno, uno que mataba todos los grupos. Llegué a creer que era parte del karma de los grupos la llegada de un troll que los destruyera. Pero ahora no ocurre eso debido a que resulta muy fácil bloquearlos. Pero los grupos igual mueren luego de un tiempo. Es cierto que un elemento precipitador es la costumbre que se ha consolidado de llenar todos los espacios con frases de autoayuda, memes que se encuentran en las páginas de memes. La gente se encuentra en espacios donde puede expresarse, pero no tienen nada original que decir, así que para tapar su vacío interior los llena con estas frases. Cuando un grupo se convierte en un pantano de frases supuestamente profundas, ya nadie quiere estar ahí porque simplemente nadie puede interactuar con una frase. Sin embargo, en grupos donde esto no lo permite el administrador, igual mueren. Esto no sólo ocurre en las redes sociales, se aplica la misma ley en todo espacio público de relacionamiento en internet, como los chats.

Creo que esto ocurre cuando la gente se conoce y dejan de ser atractivas. Posiblemente sea lo mismo que ocurre en todo vínculo humano, el desgaste. Imaginen un espacio cualquiera de estos, que puede ser un grupo de literatura o un chat. Al principio comienza a llegar gente con mucho entusiasmo, nadie se conoce, nadie tiene historia. Borrar la historia personal puede resultar muy atractivo para muchas personas, es como quitarse las arrugas de la cara. Pero todos parecen estar sin arrugas. Al comienzo todo es idílico, estimulante, todos sienten que son escuchados, tomados en cuenta, son importantes de alguna manera. Pero con el paso del tiempo la gente comienza a conocerse, ya no son tan interesantes, la libido comienza a retirarse de estos espacios. A y B pueden un día debatir sobre algún asunto interesante, ese debate puede sostenerse durante cierto tiempo hasta llegar a una posición irreconciliable donde cada uno tiene su opinión y punto. Pierden el interés uno en el otro porque ya se han dicho todo lo que podían decirse. En los grupos donde existe algo de interacción y debate este proceso puede durar más tiempo que en espacios donde cada uno expresa algo y espera a que alguien comente, por ejemplo en grupos de literatura, donde el autismo es mayor que en los de filosofía. Llegados a este punto cuando ya nadie reacciona o responde de alguna manera a lo que uno expresa, se pierde el interés en participar. Pero se llega a este punto cuando el Otro deja de ser interesante porque es conocido, fenómeno que se da en todo espacio de relacionamiento público. La gente que participa en los chats se encuentra siempre a la espera de que alguien nuevo llegue, luego de un tiempo ya no ocurre y el espacio se vuelve irrespirable, la frustración lleva a que la gente se torne agresiva y unos se peleen con otros. La novedad sostiene a estos espacios debido a la falta de creatividad de los participantes, pues son incapaces de crear nuevas instancias que revitalicen los espacios. Perdida la novedad sólo queda la participación mecánica, la que dice con una frase-meme o con un artículo de la red: “aquí estoy, préstenme atención”. (Frase o artículo que pretende transmitir un saber que no posee quien lo ha publicado. De ahí que no nazca qué responderles. Estas frases/artículos pretenden ser disparadores que comiencen un debate de algún tipo, pero como sabemos que quienes deben acudir a estos no poseen capacidad de diálogo, no mueve a la participación. No es posible interactuar con cartelitos o artículos cuyo autor no está presente.)

Sintetizando: todo espacio nuevo en la red se sostiene mientras dura la novedad, al terminarse la misma muere. Los más inteligentes comienzan a marcharse de espacios estancados y los que quedan no pueden movilizarlo. Posiblemente porque los que quedan sean aquellos que no han tenido a donde marcharse.

domingo, septiembre 18, 2016



El amor es la fuerza que te hace creer que lo imposible es posible, hasta aceptar que no.

miércoles, septiembre 14, 2016



No existe mayor expresión del ego que creer que quienes somos no somos nosotros mismos, que el ego es algo que está separado de nosotros y que nuestro yo auténtico puede destruirlo. Sólo el ego puede plantearse matar al ego.

lunes, septiembre 12, 2016



Las mayorías siempre están equivocadas aún cuando no lo están, y tiene su explicación: los más inteligentes son menos estadísticamente, y no se puede esperar que la mayoría entienda más que estos pocos. Por eso el mundo está como está, y no por otra cosa.

jueves, junio 30, 2016



Podemos ver debates a favor y en contra de la filosofía, la mayoría entre personas que no temen confesar de que nada saben acerca de ella, pero la cuestión pasa por otro lado: por la conquista de la voz propia. Aún cayendo en la tan desprestigiada opinión "doxa", es preferible leer o escuchar a alguien que expresa opiniones con voz propia, antes que a ese erudito citador de párrafos y comentarista de textos filosóficos incapaz de expresar algo que emerja de él. Porque filosofa quien piensa por sí mismo, cuestion que implica pensar contra el grupo, pues los grupos no piensan. Ese erudito que se expresa en la jerga filosófica de los profesores de filosofía carece de lo más importante: la capacidad de pensar por sí mismo. Como habrán visto, los grandes filósofos surgieron contra climas filosóficos, tratando de romper con los lugares comunes alcanzados hasta ese momento. Si ustedes leen algo de uno de estos filósofos enseguida captan quién es, en cambio, si leen a uno de estos profesores de filosofía no, porque se expresa como se expresan la mayoría de los profesores de filosofía carentes de creatividad y voz propia. Porque filosofar no consiste en memorizar textos, consiste en pensar y tomar posición ante los grandes problemas. Mientras más creativo es un pensador menos recurre a la muletilla de las interminables citas para fingir autoridad profesional en sus opiniones, que muchas veces el sentido común desbarata sin mayor dificultad.

sábado, junio 25, 2016



Todos los populismos son iguales en esencia (tanto de izquierdas como de derechas), se dirigen a los menos inteligentes, el problema es que siempre los menos inteligentes serán mayoría. Es la esencia de la democracia que decidan los menos inteligentes en favor de quienes sepan dirigirse a ellos y les hablen en su idioma, fenómeno conocido como demagogia. Asústalos con un enemigo real o imaginario (pobreza, capitalismo, comunismo, terrorismo, extraterrestres, etc.) y ofréceles  la salvación, y te apoyaran. Sí, así de simple es, es más, mientras más simple seas mayor éxito tendrás.

martes, junio 14, 2016



La memoria colectiva dejó de pertenecernos, los noticieros hablan de algún evento durante cierto tiempo, mientras ocurre parece ser que fuera lo único que se encuentra en nuestra mente, la mayoría de la gente lo comenta y toma partido. Pero un día los noticieros dejan completamente de lado esa noticia y desaparece de nosotros, sintiéndola como algo muy lejano ya. Los medios comunicativos controlan nuestras mentes y nuestra memoria, haciéndonos prestar atención en lo que está hoy en el foco de las noticias para eliminarlo completamente cuando lo deseen. En poquitos días desaparece todo aquello que unos días atrás era tan importante. Es más, hasta experimentamos una distorsión en la percepción temporal, pues algo que dejó de ser mencionado una semana atrás se experimenta como si hubiera ocurrido meses atrás, demandando un gran esfuerzo de memoria para traerlo nuevamente a la conciencia. Todo aquello que desaparece de los medios informativos simplemente desaparece completamente de nosotros. Se está dando un condicionamiento colectivo para dirigir aquello que la gente debe tener en cuenta en la vida colectiva, posiblemente también individual. Todo el mundo sabe de esto, pero no tienen verdadera conciencia del éxito de los medios a la hora de dirigirnos. Realicen este ejercicio: traten de recordar algo que haya sido noticia hace unos pocos días. Descubrirán el esfuerzo que deben realizar, especialmente por el desgano que los embarga, como si se les diera una fuerte resistencia para hacerlo. En esto consiste el condicionamiento. Cuando alguien es condicionado para realizar una tarea o no realizarla, no parece ocurrir nada en ustedes, pues siguen siendo libres para realizarla o no, pero un impulso los empuja a realizarla o un fuerte desgano difícil de precisar se opone a ello. Lo que nos está ocurriendo hoy es que los medios de comunicación han logrado condicionarnos para que pensemos y hablemos sobre lo que ellos determinan, me pregunto si este condicionamiento llega a provocar, además, comportamientos colectivos pautados. A veces parece que sí.